No quisiera morir antes de conocer
los monos del Brasil que duermen sin soñar,
los zorros de Moscú devorando el jardín,
las arañas de plata, de seda y de rubí.
No quisiera morir sin saber si la luna
redonda disimula el filo de una hoz,
si en las cuatro estaciones caben tres primaveras,
si hace frío en el sol.
Sin haber paseado vestido de mujer por un gran boulevard,
sin haber penetrado en las turbias miradas,
sin entrar en tu casa por la puerta de atrás.








